Enfrentémoslo, es la mejor conclusión que uno puede sacar después de largas conversaciones con el techo y algún café con los amigos/as ya chatos/as del temita. Y, así, de a poco te vas autoconvenciendo y avanzas en vez de retroceder, total ya no está y no volverá, claro. Te preguntas si alguna vez estuvo también, más allá de lo físico de ser-estar a modo presencial, si estaba más allá del cuerpo contigo. De nuevo te llenas de dudas por las contradicciones entre su decir y hacer, eterna desgracia prometer el cielo mientras se va haciendo el suelo. Aparece cosito y te dice que el sexo es el sexo y el amor es el amor y que tú tiendes a confundir ambas cosas y pum, te cagan, al punto de que un año después sigues lateando a todos con la tontería que ya nadie quiere oír pero que todos escuchan porque al final de cuentas te quieren.

Tu idealismo trasunta más que puro ideal y al final quedas con tus intenciones (no confundir con intensión, que de esa queda menos, al fin y al cabo la intensidad baja con los meses igual que el helado se derrite con los grados extra...y aquí hubo muchos grados) parado a no sé cuántos kilómetros del lugar en que ambos deberían estar sentados comiendo pan integral con rolls o algo así, quizá mezclar todo con crema nivea (que de nívea nada, pero anda a encontrar mejor precio-calidad en ese tipo de piel níveo) y danzar felizmente mientras el mundo se preocupa del esquema de Bielsa, el 4-4-2 o 3-4-3, al final todo es números ¿no Carlitos? Te inmolas y pones la cabeza a disposición de monsieur Guillotin, pero como eres mucho-muy-harto cobarde, de paso pones testas ajenas en la canasta y el tipo que se moja en el Estadio, de nuevo el Loco celebrando y Chile al Mundial pues. Te consuela saber que ella es la más cobarde de todas y que miente sin preocuparse mayormente sobre lo que siente, lo que come o lo que vomita, total comer y vomitar son lo mismo, expresiones de acción y reacción nos diría don Isaac. Para el 18 hay que ir a las fondas, mas prefiere ignorar aquello y bailar pueca en casa con la otra parte de la naranja medio podrida pero que ahí está, leyendo a Oscar W. -elegido por ti- como buen cítrico de baja calidad (Coelho es de gustos más dulzones, si no lo sabía Ud. debe leer más sobre las propiedades de la fruta).
El final es el mismo principio, no existió pero extrañas, ves las pecas juguetonas en los hombros y conversas de Freud aunque estás convencido que el psicoanálisis es tan poco serio como la ley, pero vaya, la respetas y ves las piernas regordetas caminar sobre zapatos feos cual alpargatas (que mala moda Carlitos, le comentas). Sí, extrañas al pájaro comedor de alpiste, pero no mucho los momentos, ¿habrán existido? Da igual, no se encontrarán, es una pájaro demasiado asustadiza para abandonar el nido y reclamarte con una llamada, hinchando el pecho y dejando fluir la música vía gmail. Un hada, un cisne, pero ninguno canta.
Tu idealismo trasunta más que puro ideal y al final quedas con tus intenciones (no confundir con intensión, que de esa queda menos, al fin y al cabo la intensidad baja con los meses igual que el helado se derrite con los grados extra...y aquí hubo muchos grados) parado a no sé cuántos kilómetros del lugar en que ambos deberían estar sentados comiendo pan integral con rolls o algo así, quizá mezclar todo con crema nivea (que de nívea nada, pero anda a encontrar mejor precio-calidad en ese tipo de piel níveo) y danzar felizmente mientras el mundo se preocupa del esquema de Bielsa, el 4-4-2 o 3-4-3, al final todo es números ¿no Carlitos? Te inmolas y pones la cabeza a disposición de monsieur Guillotin, pero como eres mucho-muy-harto cobarde, de paso pones testas ajenas en la canasta y el tipo que se moja en el Estadio, de nuevo el Loco celebrando y Chile al Mundial pues. Te consuela saber que ella es la más cobarde de todas y que miente sin preocuparse mayormente sobre lo que siente, lo que come o lo que vomita, total comer y vomitar son lo mismo, expresiones de acción y reacción nos diría don Isaac. Para el 18 hay que ir a las fondas, mas prefiere ignorar aquello y bailar pueca en casa con la otra parte de la naranja medio podrida pero que ahí está, leyendo a Oscar W. -elegido por ti- como buen cítrico de baja calidad (Coelho es de gustos más dulzones, si no lo sabía Ud. debe leer más sobre las propiedades de la fruta).
El final es el mismo principio, no existió pero extrañas, ves las pecas juguetonas en los hombros y conversas de Freud aunque estás convencido que el psicoanálisis es tan poco serio como la ley, pero vaya, la respetas y ves las piernas regordetas caminar sobre zapatos feos cual alpargatas (que mala moda Carlitos, le comentas). Sí, extrañas al pájaro comedor de alpiste, pero no mucho los momentos, ¿habrán existido? Da igual, no se encontrarán, es una pájaro demasiado asustadiza para abandonar el nido y reclamarte con una llamada, hinchando el pecho y dejando fluir la música vía gmail. Un hada, un cisne, pero ninguno canta.




